Ante la persistente tensión en Medio Oriente, el Gobierno argentino ha decidido mantener el nivel de seguridad en "Alto" en todo el territorio nacional. Esta disposición técnica, coordinada por la Oficina del Presidente, implica un monitoreo permanente del Sistema de Inteligencia Nacional y la activación de protocolos de protección especial sobre infraestructura crítica, sedes de la comunidad judía y representaciones diplomáticas extranjeras, con especial énfasis en las embajadas de Estados Unidos e Israel. En Balcarce 50 confirmaron que este esquema de vigilancia extrema se prolongará mientras no exista un acuerdo de paz estable en la región internacional.
Como parte central de este operativo, las fuerzas federales han intensificado los controles en las fronteras, priorizando los pasos limítrofes del norte y el litoral, como en las provincias de Salta y Misiones. El protocolo incluye una mayor trazabilidad de los movimientos transfronterizos, la revisión exhaustiva de alertas tempranas y el uso de tecnología avanzada para detectar posibles riesgos. Según fuentes oficiales, estas acciones preventivas buscan garantizar la seguridad interior y anticipar cualquier movimiento logístico o de personas que pueda representar una amenaza en el contexto del conflicto global.
