Un brote de hantavirus a bordo del crucero MV Hondius forzó la evacuación urgente de tres pasajeros graves el miércoles frente a las costas de Cabo Verde, tras la negativa de las autoridades locales y de las Islas Canarias a permitir la entrada del buque. Entre los evacuados figura un doctor británico de 56 años, según confirmó el ministerio de Asuntos Exteriores de los Países Bajos a Bild. El brote ha dejado hasta ahora tres fallecidos y varios enfermos en estado crítico, lo que ha sometido a casi 150 pasajeros y tripulantes a un estricto aislamiento.
El episodio se suma a una serie de incidentes sanitarios globales que han evidenciado la vulnerabilidad de los cruceros ante enfermedades infecciosas. La Organización Mundial de la Salud (OMS) había sido alertada el sábado sobre las muertes de pasajeros por una enfermedad rara de origen roedor con una tasa de letalidad cercana al 40%. El primer fallecimiento se registró el 11 de abril de 2024, cuando un ciudadano neerlandés de 70 años murió mientras el buque navegaba rumbo a Tristan da Cunha, según Oceanwide Expeditions. Su cuerpo fue desembarcado el 24 de abril en la isla de Santa Elena, y días después su esposa también falleció en Sudáfrica, lo que elevó la alerta internacional.
El hantavirus fuerza una operación sanitaria internacional coordinada
El MV Hondius permaneció anclado frente a Praia, capital de Cabo Verde, después de que funcionarios sanitarios del país denegaran su atraque para proteger la “salud pública nacional”. Cuando la compañía operadora intentó trasladar el buque a las Islas Canarias, el presidente del archipiélago, Fernando Clavijo, bloqueó la maniobra y exigió explicaciones al Gobierno español y a la ministra de Sanidad, Mónica García, por lo que describió como una ausencia de “criterios técnicos claros” y “deslealtad institucional”
Mientras tanto, fuentes oficiales neerlandesas y declaraciones de Tedros Ghebreyesus, director general de la OMS, aseguraron que los tres evacuados recibirán atención médica especializada en Europa. Una de las pacientes, de nacionalidad alemana, será trasladada a un hospital de Düsseldorf, informó Bild, aunque no presentaba síntomas pero fue contacto estrecho de una de las víctimas. El resto de los evacuados, un británico y un ciudadano neerlandés de 41 años, desarrollaron síntomas agudos.
La consecuencia geopolítica inmediata del brote a bordo del MV Hondius ha sido la activación de mecanismos de coordinación internacional entre la Organización Mundial de la Salud, autoridades de Cabo Verde, España, Países Bajos, Reino Unido y Alemania, en un contexto de creciente tensión por el control fronterizo sanitario y la protección de las poblaciones isleñas. La evacuación y el bloqueo portuario han puesto bajo observación los protocolos europeos para enfermedades emergentes en rutas marítimas.
Un caso confirmado en Suiza tras desembarcar del MV Hondius
El gobierno suizo confirmó que uno de sus ciudadanos, quien regresó recientemente del crucero, dio positivo por hantavirus y fue ingresado en un hospital de Zúrich. Su esposa, aunque no muestra síntomas, fue aislada por precaución. Las autoridades investigan posibles contactos recientes, aunque insisten en que el riesgo para la población general es “muy bajo”.
El operador Oceanwide Expeditions reveló que el crucero partió el 1 de abril desde Ushuaia, Argentina, con 88 pasajeros y 59 tripulantes de 23 nacionalidades distintas, y que el primer pasajero presentaba síntomas el 6 de abril. Tras confirmarse la naturaleza del brote —transmitido por fluidos de roedores infectados—, cabinas y áreas comunes permanecieron aisladas. Imágenes publicadas en redes sociales mostraron las cubiertas casi vacías y personal protegido con trajes especiales trasladando a los afectados.
El Ministerio de Sanidad de España explicó que, tras tres o cuatro días de navegación, está previsto examinar y tratar a pasajeros y tripulantes en destino, aunque la autoridad canaria reiteró su negativa a recibir al buque. La OMS señaló que “el riesgo sanitario general sigue siendo bajo” y destacó la monitorización activa de todos los contactos, incluidos aquellos desembarcados en vuelos internacionales.
El 27 de abril, el fallecimiento de la esposa del primer paciente en un hospital de Johannesburgo impulsó a las autoridades sudafricanas a rastrear a más de 80 personas que viajaron en el mismo vuelo.
