La Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro (OFAC, por sus siglas en inglés) ha levantado parcialmente las sanciones que en 2017 aplicó al Banco Central de Venezuela (BCV) y a otras tres entidades financieras públicas.
Las medidas, que en la práctica implicaron la exclusión de Venezuela del sistema financiero internacional, fueron impuestas en un momento en el que Washington acusaba a la administración de Nicolás Maduro de violar los derechos humanos de sus compatriotas y de desmantelar la democracia en el país suramericano.
Sin embargo, el levantamiento parcial de las sanciones se ha producido a poco más de tres meses de la inédita operación militar que EE.UU. lanzó contra Venezuela y que terminó con el arresto de Maduro y de su esposa, Cilia Flores, lo que parece confirmar la buena sintonía entre la Casa Blanca y el gobierno interino encabezado por Delcy Rodríguez.
"Que esto siga abonando el camino para una Venezuela libre de sanciones", declaró Rodríguez el miércoles.
Freno a la devaluación e inflación
La medida a favor del BCV y de los bancos estatales está contenida en la licencia general número 57, la cual autoriza "transacciones de servicios financieros en las que participen determinados bancos y personas vinculadas al gobierno de Venezuela".
"La banca pública ya puede tener acceso al sistema financiero internacional", aseguró Rodríguez.
Pero ¿qué implicaciones puede tener esto para los golpeados bolsillos de los venezolanos? Varias y profundas, aseguraron los expertos consultados por BBC Mundo.
