Trump luego sugirió que cualquier acción contra Cuba seguiría rápidamente después de que concluyan las operaciones en Medio Oriente.
“Terminaremos primero una, me gusta terminar el trabajo”, dijo Trump respecto a la guerra en Irán.
“Lo haremos de camino de regreso desde Irán, tendremos uno de nuestros grandes, quizá el portaaviones USS Abraham Lincoln, el más grande del mundo. Haremos que entre, se detenga a unas 100 yardas de la costa, y ellos dirán: muchas gracias, nos rendimos”, dijo sobre los líderes cubanos.
“La comunidad internacional ha de tomar nota y, junto al pueblo de EE.UU, determinar si se permitirá un acto criminal tan drástico para satisfacer los intereses de un grupo pequeño pero adinerado e influyente, con ansias de revancha y dominación”, declaró Díaz-Canel.
Anteriormente en marzo, el presidente de Cuba reconoció que puede haber una agresión contra la isla por parte de EE.UU. y dijo que el pueblo cubano se prepara para defender el territorio en caso de que eso ocurra.
Al mes siguiente, Díaz-Canel llamó a los cubanos a estar listos para “enfrentar serias amenazas”, entre ellas una “agresión militar”.
Trump amplía las sanciones sobre Cuba
Los comentarios de Trump el viernes se produjeron luego de que firmara un decreto que amplió las sanciones de EE.UU. contra el Gobierno de Cuba y sus afiliados.
Las nuevas medidas son una extensión de las que Trump anunció a finales de enero, cuando amenazó con imponer aranceles adicionales a los países que directa o indirectamente provean de petróleo a Cuba.
En enero, Trump argumentó que Cuba representa un riesgo para Estados Unidos porque supuestamente da apoyo o permite que en su territorio operen grupos que EE.UU. considera terroristas, como Hamas o Hezbollah. Desde entonces, Cuba rechaza ser una amenaza para Estados Unidos.
Ahora, las sanciones dadas a conocer este viernes señalan que Estados Unidos bloqueará, entre otras personas, a quienes operen o hayan operado en los sectores de energía, minería, defensa o seguridad de Cuba o hayan brindado apoyo material, financiero o tecnológico al Gobierno de Cuba o a otros individuos sancionados.
Según el decreto, EE.UU. también actuará para bloquear a quienes sean o hayan sido líderes o altos funcionarios del Gobierno de Cuba, sean responsables directos o indirectos de “serios abusos a los derechos humanos en Cuba” o hayan cometido actos de corrupción, “como la apropiación indebida de bienes públicos, la expropiación de bienes privados para ganancia personal o propósitos políticos, o sobornos”.
Las medidas de Trump igualmente implican que el Departamento del Tesoro, en coordinación con el Departamento de Estado, pueda prohibir la apertura de cuentas bancarias, imponer restricciones o congelar propiedades e intereses.
El decreto de Trump no menciona a ninguna persona en específico.
Díaz-Canel respondió el viernes al Gobierno de Estados Unidos y, puntualmente sobre los señalamientos de Trump, dijo que “nadie honesto puede aceptar la excusa de que Cuba sea una amenaza” para ese país.
“El bloqueo y su reforzamiento causan tanto daño debido a la conducta intimidatoria y arrogante de la mayor potencia militar del planeta”, dijo Díaz-Canel el viernes en una publicación de X.
En palabras del mandatario cubano, las medidas anunciadas por el Gobierno estadounidense evidencian “su pobreza moral” y un “desprecio a la sensibilidad y el sentido común”, tanto de los estadounidenses como de toda la comunidad internacional
Las nuevas sanciones de Trump anunaciadas el viernes se suman a la presión que Estados Unidos ejerce sobre Cuba, nación contra la que mantiene un embargo económico (que los cubanos llaman bloqueo) desde la década de 1960.
Estas presiones han ido creciendo desde enero, luego de la captura de Maduro. El derrocamiento de Maduro significó para Cuba perder al que hasta ese momento era su principal proveedor de petróleo. A esto siguió la amenaza de Trump de imponer aranceles adicionales a quienes dieran hidrocarburos al país caribeño, con lo que México suspendió sus envíos de combustible a territorio cubano.
La situación ha generado una crisis energética en Cuba, apenas aliviada en marzo con la llegada de 100.000 barriles de crudo procedentes de Rusia y a los que Estados Unidos permitió el paso.
